INGREDIENTES:
8 patas de pollo
6 rodajas de pan lactal
1/2 taza de almendras
1/2 taza de hierbas (tomillo, salvia, orégano y estragón) 1/2 taza de queso de cabra
2 dientes de ajo
Aceite de oliva
1 vaso de vino blanco
1 taza de caldo
Sal y pimienta
2 tazas de polenta
2 tazas de leche
2 tazas de caldo
50 g de manteca
100 g de queso rallado
2 ramitas de tomillo fresco
1 morrón de cada color (verde, rojo y amarillo)
Aceite de oliva
Sal y pimienta

Deshuesar Las patas de pollo.
Preparar el relleno: retirar la corteza del pan y colocar en la procesadora junto con las almendras, las hierbas y el
queso de cabra.
Procesar hasta que se forme una pasta.
Salpimentar y humedecer con aceite de oliva la mezcla para el relleno.
Salpimentar muy bien las patas, por dentro y por fuera.
Tomar porciones de mezcla y rellenar las patas.
Cubrir la abertura con más carne de pollo (como si fuera una tapa de bolsillo).
Cerrar bien cada abertura para que no se escape el relleno, con un escarbadientes previamente aceitado (si el hueco quedó
muy grande, colocar otro escarbadientes).
Sellar las patas en una sartén con aceite caliente hasta dorar bien toda la piel.
Desglasar con vino blanco y dejar evaporar hasta la mitad. Agregar el caldo y los ajos y llevara horno medio por 25 minutos.
Quemar los morrones sobre el fuego directo de la hornalla. Una vez que la cascara de los morrones esté bien quemada, colocarlos
en un bol y tapar con papel film para que se genere vapor y se desprenda la piel.
Luego, colocarlos bajo del chorro de la canilla y retirar la piel quemada y las semillas (si los morrones se van a reservar
para ser utilizados más adelante, en lugar de limpiar con agua, utilizar un trapo o panel para que no se mojen).
Una vez limpios, cortar los morrones en juliana y colocarlos en un recipiente con aceite de oliva, un diente de ajo y
algunas hierbas frescas.
Los morrones deben estar cubiertos con aceite para que se puedan mantener por 3 ó 4 días en la heladera.
Para la polenta: llevar a ebullición el caldo con la leche. Incorporar la polenta en forma de lluvia y dejar cocinar
hasta que espese.
Fuera del fuego, agregar la manteca y abundante queso rallado.
Agregar una parte de los morrones en aceite y un poco de tomillo picado.
Servir las patas con la polenta y más morrones asados.
EL SECRETO
Las patas se pueden rellenar con otras preparaciones como puré de espinacas con queso, jamón y queso picaditos, miga de
pan con ajo y perejil o tomates secos y jamón crudo. Lo importante es mantener siempre la forma de cocción: primero dorar,
después agregar líquido y cocinar en el horno, o tapado en la hornalla a fuego medio bajo.
EL TRUCO
Para deshuesar las patas: cortar la piel y los tendones sobre el hueso, justo por arriba de la base de la pata. Y en la
unión con el muslo, con la punta del cuchillo, cortar hasta lograr separar la coyuntura, empujando la carne de la pata hacia
abajo, y cortando donde ofrezca resistencia. Una vez que se desprende, tirar hasta retirar el hueso casi limpio.
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